Publicado originalmente: 03-05-2007

Más allá de que estemos o no de acuerdo con la Constitución del 93, ahora que se encuentra al voto en el Tribunal Constitucional la Resolución que debe decidir si tiene o no vigencia dicha Carta, resulta oportuno hacer algunas reflexiones sobre la materia:

1. ¿Cúal es la cuestión controvertida? Indudablemente que establecer la vigencia de dicha Constitución o no, es la respuesta a tal pregunta. Para el caso, previamente, debe precisarse si la Constitución del año 1979 conserva su vigencia por algún motivo jurídicamente sostenible. Debe tenerse presente que, a partir del 01 de enero de 1994, se puso en vigencia la cuestionada Constitución del 93.

2. Igualmente, se debe establecer,en forma previa y concluyente, si el Tribunal Constitucional es el órgano competente para resolver dicha controversia. Si lo fuera como parece, entonces tendría que justificar cómo es que seguiría existiendo en el caso que se re-estableciera la vigencia de la Carta de 1979, si la elección de su miembros, juramentación e instalación, y actual funcionamiento tienen su punto de partida en la del año 93.

3. Situación distinta estaríamos viviendo si tanto los integrantes del Tribunal Constitucional así como los de los tres Poderes del Estado y los miembros de todos los actuales Organismos Constitucionales antes de ser elegidos o nombrados hubieran manifestado que aceptaban su elección o nombramiento conforme a las normas de la Constitución del 79, hecho que nunca se produjo.

4. Por otra parte, la Constitución del 93 fue elaborada por un Congreso elegido para el efecto y ratificada por un referendum, que si bien fue cuestionado, finalmente la población lo aceptó, completándose la formalidad que se señaló para la entrada en vigencia de dicha Carta.

5. Pero no sólo eso, sino que innumerables normas de la legislación ordinaria, orgánica y supranacional en vigencia han sido aprobadas conforme a lo establecido por la Carta del 93.

6. El argumento invocado de que el ahora Presidente del Tribunal Constitucional, cuando era congresista elegido también conforme a la Carta cuestionada, arrojó su texto al piso del Parlamento, no tiene relevancia, porque sin lugar a dudas no significó en su momento ni significa actualmente otra cosa que un hecho anecdótico, sin fuerza para quitarle vigencia a esa Constitución.

7. En cambio, si cabe continuar un combate político contra la Constitución de 1993 hasta lograr que sea sustituída por una más moderna, democrática e inspirada en la realidad actual del Perú, que incorpore o re-establezca todas las instituciones que resultan necesarias, como es el caso de la Cámara de Senadores, por ejemplo, para evitar la inmensa cantidad de leyes observadas que se da actualmente. Para tal efecto, debe acudirse al titular de la soberanía, es decir al pueblo.

8. Una Asamblea o Congreso Constituyente traerían la solución que el caso requiere.

9. ¿Quién sería el llamado a convocar a dicha Asamblea o Congreso? Estimamos que el llamado a hacerlo es el Congreso actual, mediante una ley cuyo proyecto se fundamente en la situación que resulte de la Sentencia del Tribunal Constitucional, que si bien estamos seguros, no le va a quitar vigencia a la Carta del 93 si analizará en sus Considerandos, todos los motivos que han determinado su cuestionamiento, creando toda una corriente doctrinaria en contra de su viabilidad futura y más todavía cuando el propio Congreso estuvo llevando adelante el debate de una nueva Carta política para el país.

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