En el Perú, hasta hace algunos años, muchas de las personas en edad productiva contaban con puestos de trabajo, tanto en la actividad privada como en el Estado, empresas públicas, municipios, etc. y era cosa diaria que a determinadas horas del día se produjeran aglomeraciones en los paraderos de omnibuses y colectivos, en las denominadas horas punta. Aspirar a un puesto de trabajo en cualquiera de las instituciones aludidas era lo más común. Los jóvenes egresados de colegios secundarios, institutos o aún los que sencillamente se había quedado con la primaria, todos, unidos a los nuevos profesionales y los trabajadores despedidos o renunciantes podían tener la esperanza de un pronta ocupación de empleado u obrero. Claro está que en esa época la población era notoriamente menor, por lo que tal situación se daba con menos dificultades que en la actualidad.

Hoy las cosas son totalmente distintas. Por las mañanas, por las tardes y noches ya no vemos gente agrupada en paraderos de omnibuses, algo más, no existen ni paraderos ni omnibuses. Los trabajadores obreros y empleados cada vez son menos. En cambio, han aumentado explosivamente los comerciantes ambulantes y los trabajadores independientes, sean profesionales o no y por supuesto, el número de desocupados se ha multiplicado sin límite.
De otro lado, encontramos también mayores formas de delincuencia, desde los que cometen los delitos históricamente conocidos hasta los que se dedican a nuevas conductas antisociales, como los narcotraficantes de pequeña, mediana y gran escala, contrabandistas mayoristas, estafadores de grandes monto, sin dejar de lado a los que se han aprovechado de los cargos públicos para enriquecerse ilícitamente, dándoles nuevas y temerarias modalidades a la corrupción en perjuicio del Estado y de la sociedad, etc.

El panorama ha cambiado sustantivamente, por lo que ahora cabe preguntarse con gran preocupación: ¿EN QUÉ SE OCUPA Y COMO VIVE LA GENTE?

Si queremos encontrar respuestas en cada persona, nos sorprenderán las que podamos recibir, desde aquellas referidas a los que perdieron su trabajo y que con los incentivos que recibieron por su renuncia compraron vehículos que ahora los dedican al transporte de pasajeros (taxis, microbuses, triciclos, motonetas, etc.) los que nos digan que están ocupados en los más diversos oficios: Artesanía, pequeñas empresas (individuales o colectivas, familiares o no), dedicados a labores ocasionales, esporádicas o simplemente que viven buscando trabajo sin encontrarlo y sólo pueden seguir existiendo gracias a los comedores populares u otras entidades que reparten alimentos a precios simbólicos (ayuda pública).

Pero, también, debemos tener en cuenta que gran cantidad de jóvenes, que se incrementa año a año, ingresan a las universidades y otras instituciones superiores y otros o se preparan para hacerlo o al no haberlo logrado regresan a las academias para continuar su preparación.

En resumen, cada día en el país vemos más habitantes, tanto niños, jóvenes, adultos y ancianos y nos asalta la misma pregunta sin respuesta suficiente: ¿DE QUE Y COMO VIVE LA GENTE EN EL PERU?

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