Publicado originalmente: 01-05-2007

Una formación rocosa, completamente aislada, que sobresale en el panorama de la parte noreste del valle de Moquegua, ciudad capital de la Región del mismo nombre, en el sur costero peruano, tiene la definida forma de un antiguo baúl, de esos que se usaban como muebles guardacosas en la colonia y hasta bien entrado el siglo XX en el Perú.

Las faldas de ese cerro imponente, cual si fuera un volcán, parecieran labradas por mano humana, son claras, casi perfectas. En la cima del cerro existe una meseta donde, probablemente, se desarrollaron actos religiosos, como lo están demostrando los trabajos arqueológicos que actualmente se llevan a cabo. Ciudad religiosa cuyos vestigios muestran que la destruyó un feroz incendio. Este cerro fue, también, fortín contra los invasores, tanto preincas como del incario, estando la referencia del cronista Inca Garcilazo de la Vega, en sus célebres COMENTARIOS REALES.

Por eso, cuando hemos visto fotos de este cerro en un reciente libro sobre MONTAÑAS MAGICAS EN EL PERU, nos ha causado gran satisfacción, porque esas bellezas naturales deben ser conocidas no solamente por los habitantes de la región, en las que se ubican, sino que su existencia debe ser promocionada para que formen parte del enorme atractivo turístico que tiene el Perú.

Esta formación rocosa, en épocas de lluvia, cuando el cielo se pone de un azul oscuro intenso, sobresale notablemente en el paisaje y da la impresión de ser una de esas antiguas naves de acero que cursaban los océanos del mundo.

Se cuenta muchas leyendas de este cerro, como aquella que, en las noches de mayor oscuridad, se abre una puerta al centro mismo del baúl, frente al valle de Yacango (ciudad situada al lado norte), y por dicha puerta sale un enorme toro negro arrastrando una pesada y reluciente cadena de oro, corriendo hasta el río, que pasa por en medio del valle yacanguino, y, luego de beber algunos momentos, vuelve a recluirse en el baúl y se cierra la puerta, sin que durante el día haya podido ser encontrada por los curiosos que han tratado de hacerlo. Así lo contó nuestra abuela materna, que por ser nacida en Torata (pueblo ubicado al noreste del cerro) le reconocíamos autoridad y credibilidad suficiente.

¿Cuánto de hermoso existe en el Perú y que es tan digno de ser conocido?

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