Publicado originalmente: 15-08-2007
El problema con Chile se inicio en el siglo XIX, cuando en ese pais, un sector vanguardista, sin ningún lastre que le permitiera proyectarse, tomó la decision similar a la que más tarde hiciera Hitler, ver un espacio vital para su crecimiento; y allí resultaban implicados Bolivia, en la parte que llegaba su territorio al mar, y el Perú, con sus salitreras y puertos. Esa decisión fue muy firme y se manejó con éxito. Se preparó eficientemente para una guerra, frente a dos paises de gentes distintas, egoístas, sin visión futura, que jamás pensaron en lo que podía suceder y que ladina o inguenuamente consideraron que firmando un tratado de alianza entre ellos, podían salir airosos frente a cualquier intento de Chile por avanzar hacia el norte. ¡Cuán equivocados se encontraban! Primero, porque el susodicho tratado que lo suponían secreto, Chile lo conocía desde que fue suscrito. Segundo, porque la suma o alianza de dos paises débiles no da uno fuerte. Ni Perú ni Bolivia tenían orden en la conducción de sus respectivos estados y aunque eran dueños de la riqueza que representaba el salitre, nunca supieron explotarlo adecuadamente. Menos aun, tomar las medidas necesarias para defenderlo ante una agresión por parte de Chile, que lógicamente iba a producirse, porque era quién lo explotaba en asociación con los ingleses. Los bolivianos pensaban en cualquier cosa, menos en la custodia adecuada de su riqueza salitrera y en el Perú sucedía lo mismo. Las guerras intestinas que habían carcomido todo el inicio de la nueva República, así como en Bolivia, la lucha entre grupos internos de poder, no había permitido a ambos paises consolidarse y encontrarse preparados suficientemente para un ataque como el que Chile, buscando siempre un pretexto, encontrado cuando Bolivia aumentó el impuesto a la explotación del salitre, ocupó militarmente Antofagasta, doblego sin mayor esfuerzo a las escasas fuerzas bolivianas y luego se fue sobre el Perú que, descuidadamente tampoco tenía una marina (armada) para defender su extenso mar, ni un ejercito capaz de defender su territorio frente al invasor. 

Por otro lado, tanto las oligarquías boliviana como peruana, jamás actuaron con una resuelta decisión para la defensa del territorio nacional. Abundaron las mezquindades, los odios, las pasiones y hasta la traición a la patria. Los sacrificados terminaron como siempre siendo los jovenes idealistas, los hombres y mujeres honestos, y se dieron situaciones que la Historia tímidamente se ha encargado de enjuiciar. Para lavar a la cara a los malos conductores de ambos paises se han dedicado año tras año, a resaltar el heroismo de Grau, Bolognesi, Cáceres y a los pocos héroes, muchos cuyos cuerpos yacen enterrados anónimamente en la Pampa de la Alianza en Tacna. Después vendría el sacrificio de San Juan, Mirafores, Barranco y Chorrillos, la resistencia de Cáceres y sus guerrillas en la sierra central y el Tratado de Ancón, esfuerzo vergonzoso para dar por finalizada la guerra.

¿Cuál fue el balance de esto? El triunfo de Chile, la pérdida de territorio y puertos bolivianos, la pérdida también de la provincia de Tarapacá y el puerto de Arica por parte del Perú. Chile creció y paso a ser vecino nuestro. Pero, ¿Bolivia y Perú hicieron algo, en los años posteriores, para superar los desastres que ocasionó la guerra y crear las bases de desarrollo para que esto no volviera a suceder? No, mientras Chile crecía, se ordenaba su economía, se organizaba mejor su vida política y su gente mejoraba su cultura; tanto Perú como Bolivia, juntos, no han alcanzado el grado de desarrollo de Chile.

Actualmente, Chile es una potencia económica y ha vuelto a ser una potencia bélica. Los tratados que ha celebrado con el Perú han sido siempre para beneficiarse. Perú, si bien logro que le devolvieran Tacna, merced al heroismo de ese pueblo indómito, perdió Arica para siempre y ahora es un mercado donde Chile tiene invertidos alrededor de 4500 millones de dólares, con proyecciones para aumentar más su inversión, tanto en el sitema financiero como en industrias. Bolivia quedó hecho un pais mediterráneo y sus esfuerzos por lograr una salida al mar, hasta ahora, han resultado infructuosos.

Nuestra diplomacia, calificada por muchos como de primer nivel, hasta la fecha no muestra evidencias objetivas que lo sea frente a Chile; y ahora nos encontramos, nuevamente, frente a una situación en conflicto por el asunto de la delimitación marítima, que según Chile ya fue solucionada y que Perú alega está pendiente. La guerra sería una de las formas de dar solución a lo que se considera en conflicto; pero, nuevamente, el Perú estaría en el papel del derrotado. Bolivia tampoco podría pelear con pronóstico de triunfo, así que no queda otra cosa que llevar los asuntos al Tribunal Internacional de La Haya, donde, como en la solución de cualquier conflicto, todo puede suceder; aunque los peruanos estamos convencidos de salir trinfantes. Al parecer, los actos que se vienen realizando por el Gobierno peruano están destinados a eso, a ganar el juicio en La Haya. ¿Hasta allí vamos a llegar? ¿Cuánto tiempo, dinero, esfuerzos se gastarán? Que bien podrían estar destinados a resolver otros lacerantes problemas que afectan al pueblo pobre y en miseria de Bolivia y el Perú tienen actualmente. ¿Nuestros gobernantes, esta vez, acertarán en las decisiones que toman? La Historia tiene la palabra.

Respuesta general (19-08-07):

Ha resultado un acierto poner el dedo en la llaga. Los ciudadanos chilenos que han opinado en estos dias en el blog, no son los que gobiernan el pais. Los primeros son de buena fe, los segundos, no. Igual fue desde que nació esa república. Estimaron que el terreno que les había tocado como territorio para su pais era muy pequeño y su potencialidad como personas era grande. Por eso, he hablado de la teoría del “espacio vital”. Necesitaban expandirse, al este no podían; porque era irse sobre Argentina, con la cordillera de Los Andes de por medio y a quién era imposible invadir. Sólo les quedaba los desorganizados paises de Perú y Bolivia, que en realidad, era uno solo y que Bolívar, artificialmente, sacó del sombrero, como un regalo para Sucre.

Para comprender cabalmente un problema no debe dejarse de lado la Historia. Lo que se vive actualmente es consecuencia de los acuerdos, malos acuerdos, que aceptaron Bolivia y Perú; porque fueron derrotados y porque toda la vida estuvieron condenados a tener oligarquías retrógradas. En ningún momento he dicho, y sería injusto hacerlo, que las actuales generaciones de chilenos son las culpables. En cambio, sí puedo afirmar que en una época en la que el mundo vive la globalización y la unión de pueblos y mercados, los chilenos actuales condenen a la mediterraneidad eterna a Bolivia es reprochable. Pero, si quieren aprovecharse de su gas, como antes lo hicieron con el salitre, es entendible su posición. Tienen razón cuando dicen que nuestros paises, Bolivia y Perú, deberían educar mejor a sus habitantes, pero esa no es razón para que ellos nos quieran someter haciendo un abusivo aprovechamiento de nuestras riquezas marítimas y de sus fondos. La zona de Ilo y el mar de Tacna, son riquísimos en productos marinos, esa es la verdadera razón por la que quieren quedarse con la enorme extensión de mar, que ellos llaman “suyos”, basándose en un convenio pesquero, que no los comprende con ese fin.

Sería de pusilánimes y de poco patriotas no defender lo que es un derecho justo. El hecho de que en el Perú sigan existiendo corruptos, mercantilistas y fenicios, que no les importa otra cosa que las enormes utilidades que ganan asociándose con inversionistas chilenos, en nada cambia las cosas. Los verdaderos peruanos tenemos que defender lo que es nuestro y lo mismo tienen que hacer los bolivianos. Los arreglos políticos deben hacerse para que cada uno disfrute de lo que le corresponde. Que se encuentren fórmulas en situaciones de paz lo permitan, en buena hora, es aceptable y razonable. Pero que los tres paises tengan iguales oportunidades para hacerlo, no creando más y mejores condiciones para sólo uno de ellos. Los chilenos exportan sus capitales y tecnología para ganar más, no para contribuir al desarrollo de los paises que fueron abusivamente despojados de sus territorios, apadrinados por dos potencias mundiales: Inglaterra, primero y EE.UU. después. Eso es lo que debe terminar. La hermandad latinoamericana debe servir para favorecer a los pueblos de los tres paises; de lo contrario, estamos inclinando la balanza a favor de quién supo en su momento sacar ventaja y quiere perpetuarla.

Conclusión (21-08-07):

Los mensajes son de diverso tono, pero tienen un denominador común. Todos consideran que la Guerra del 79 dió un título válido, que las generaciones posteriores hasta la presente, defienden sobre los territorios que pertenecieron a Bolivia y al Perú. Esto es perfectamente injusto, aunque pudiera alegarse que el derecho internacional, en mérito a los tratados pertinentes, se los ha concedido. Pero no todo lo legal es justo. ¿Cómo puede ser justo que a un pais que nació con acceso directo al mar, en virtud de una guerra injusta y de tratados impuestos bajo las bayonetas, se convierta en mediterráneo y le corte toda posibilidad de comunicarse y aprovechar el mar. Eso, resulta muy cómodo para los herederos de los invasores y por tanto beneficiados con el acto injusto que fue respaldado por dos potencias abusivas: Inglaterra y EE.UU. Esto no se quiere cambiar nunca. Sin embargo, las cosas deben corregirse: Arica debe volver al Perú, porque es el puerto natural de Tacna y Bolivia debe recibir una parte, siquiera, en devolución para que acceda al mar, ahora que necesita exportar el gas y así lograr parte de la riqueza que necesita para su desarrollo. El actual territorio “chileno” se recortará un tanto, pero se restableceran las cosas a lo que corresponde: Tacna recupere su puerto y Bolivia acceso al mar. Entonces, sí podría hablarse de latinoamericanismo con bases firmes, que aseguren la paz permanente. Lo contrario es consolidar la codicia como fuente de derechos. Esto no lo aceptan los chilenos, para ellos lo ganado a la fuerza y no por la razón, es lo que debe quedar, incluso se llega a decir que: “Si en la Haya, el juicio no fuese favorable a Chile, Chile no debe aceptar el veredicto y continuar ejerciendo soberanía en el mar territorial chileno.” Y, otro, llega al extremo de afirmar: “contra nosotros no tienen ninguna posibilidad, aunque cualquier tribunal les dé la razón a ustedes, cada centímetro de tierra se defenderá con corvo y sangre.” Esto último nos releva de cualquier comentario.

Nosotros, en todo momento, hemos hablado de poner las bases de una situación de paz firme, verdadera y sostenible en una época en que debe buscarse el desarrollo de los pueblos y la reducción o eliminación de la pobreza y la miseria. Esa es nuestra única y firme razón que nos anima y no otra.
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