Publicado originalmente: 04-06-2007

Todos los parlamentos del mundo no concentran a personas de gran calidad. La calidad no pasa de un 40%. Pero la cantidad, que es el resto, tiene su peso, cuando se trata de asuntos trascendentes, porque obliga a que los que tienen calidad se apliquen lo suficiente para convencer a la mayoría que no lo tiene, pero si esa mayoría es pequeña, resulta fácil a los de calidad hacer, también, sus malas acciones. Yo desconfío siempre del ser humano. Los inteligentes y talentosos son, no pocas veces, manipuladores, abusan del poder y allí está el peligro. Eso sí, creo que un buen Parlamento con menos de ese porcentaje, entre 45 y 50% de gente de calidad, no arroja buenos resultados; claro que lo ideal sería que esa calidad no bajara del 60% y el resto como contrapeso político, para evitar cualquier desborbe del Poder. No se puede aspirar a más en una realidad como la nuestra. En estos momentos el Congreso peruano no tiene más del 20% de personas de calidad, ese es el lastre que arrastra. Por eso resulta necesario la existencia del Senado en el Perú, cuyos integrantes no deberían ser más de 60, considerando que las regiones no deberían pasar de 6. Entonces, tendriamos 120 diputados nacionales (modificando las proporciones entre Lima y provincias, del resto del pais) y 60 senadores regionales. El otro tema por cuidar es que sus funciones sean distintas, reservando para los diputados todo lo político (aprobación de proyectos de Ley, que se formulen tanto en la misma cámara, como los que vengan del Ejecutivo u otros organismos con capacidad de iniciativa legislativa, los mismos que una vez aprobados tendrán que ser indefectiblemente revisados por los senadores, sin que procede exoneración de ese trámite, salvo excepciones suficientemente fundamentadas (casos de catastrofe nacional o guerra exterior en los que la revisión se daría sin perjuicio de su aplicación, una vez promulgada la ley); y para los senadores, los asuntos de interés nacional, como por ejemplo el nombramiento Vice-Presidentes de la República, de los miembros del Tribunal Constitucional, Jurado Nacional de Elecciones, Consejo Nacional de la Magistratura, Contraloría General de la República, Generales de la Fuerzas Armadas y de la Policia, Presidente del Banco Central de Reserva, Superintendente de Banca, Seguros y AFPs., Superintendente de la SUNAT, Fiscal de la Nación, Procurador Público de la Nación, Defensor del Pueblo. La naturaleza del cargo por un lado y su importancia nacional por otro, asi lo hacen necesario.

El Consejo Nacional de la Magistratura debe continuar como un organismo elegido por los que representan a las instituciones de la sociedad que figuran en la Constitución de 1993, pero cuidando que en la Ley Orgánica respectiva se considere que la mayoría de dichos miembros del Consejo sean abogados no menores de 35 años de edad, que ejerzan la profesión. En la judicatura: para la Fiscalía de la Nación, no menos de 15 años o la docencia por no menos de 20 años en una facultad de Derecho y tengan el grado de Doctor en Derecho con una antiguedad no menor a 5 años en la enseñanza efectiva en una facultad de Derecho del pais o de 3 años en una del extranjero. Aplicándose lo mismo para el caso de los jueces de la Corte Suprema. En el caso de los jueces de las Cortes Superiores, los requesitos de edad y los otros casos se bajarían en 5 años con respecto a los de la Suprema. Para los de primera instancia se bajarian en 3 años, con respecto anterior escalafón y para los de paz letrado en 2 años, con respecto a los de primera instancia. De esa manera, se crearía un organo constitucional idóneo profesionalmente, sin perjuicio de exigir todos los demás requisitos que debe tener una persona de bien.

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