Publicado originalmente: 14-09-2010

Un nuevo cambio ministerial en el gabinete. Salieron algunos para tentar una elección futura y otros, porque están muy desgastados. Sin contar, quien salió despedido como un cohete, por una contundente carta de MVLL. Bueno, hasta aquí, no veo ningún problema. Lo que veo es otro asunto, más trascendente y que, en los últimos años, es ya una regla: Ministros de remate. ¿Dónde está la cartera de personalidades profesionales que dijo el APRA tenía para gobernar el país? Al igual que con el Presidente Toledo y el difunto Presidente Paniagua, los Ministros de Estado, son sacados del sombrero. Personas elegidas en un cargo de confianza, pero del Estado peruano, no, de la tienda de la esquina o de mi huerto en Cieneguilla. Es verdad que el Presidente de la República puede invitar a cualquier ciudadano peruano a ser Ministro de Estado. Pero, lo que he visto y veo, es que la debacle partidaria en el Perú, es tan grave, que el único partido organizado que tenemos, es incapaz de nombrar en sus filas, a personas adecuadas para estos altos cargos del Ejecutivo. Es una lástima. Improvisación, mercantilismo político, advenedizos inmorales, pago de favores, muchas causas ajenas a los principios de un Estado moderno, conducen a la juramentación de los gabinetes en el Perú. Entonces, ¿Pará qué tenemos partidos políticos? Para guardar las apariencias. Para que nuestros vecinos no digan que somos cavernícolas. Para contentar al Tío Sam y la doña Europa. El tercermundismo no se resuelve con el seudo-despegue económico que tenemos, sino con la re-estructuración del Estado y el nombramiento de aquellas personas que formaron parte del equipo que llevó a un ciudadano a la Jefatura del Estado.
¿Algún día volveremos a tener este sistema? Cuando se acabe la botella de aceite.

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