Publicado originalmente: 15-08-2010

Despues de un largo receso, el blog vuelve a brindar algunas opiniones, esta vez, en quien les escribe, Manuel Cerpa, Jr. Creo que a mi padre, le hubiera encantado que siguiera manteniendo vivo a este blog, ya que los problemas peruanos diarios son múltiples e interesantes de analizar. Empecemos con uno viejo, archiconocido, sufrido diariamente, pero del cuál, pocos han dado pocas soluciones: el tráfico de Lima.
Quienes hemos tenido el privilegio de residir o visitar países del primer mundo, somos conscientes de la abismal diferencia entre el tráfico de nuestra ciudad y el de las ciudades modernas. No es que no existan autos, ni buses, ni atolladeros (retenciones en España), sino que la mayor parte del tiempo, el sistema de tráfico de vehículos funciona adecuadamente, en cambio en Lima, sólo los días feriados, funciona. Pero, ¿A qué se debe este caos? ¿Cómo se puede solucionar? ¿Quién debería hacerlo?
Analicemos cada punto:

El origen del caos
Tenemos semáforos, sí. Tenemos legislación, sí. Tenemos policias, sí. Tenemos vías rápidas, algunas. Tenemos orden, no. Tenemos peatones y conductores conscientes de la educación vial, algunos. Tenemos buses, algunos.
Si quitaramos todas las combis y custers de Lima, ¿el tráfico no sería más fluido? Sí. Eso suele suceder, parcialmente, durante la madrugada o los feriados importantes.
Si tuvieramos autopistas como la vía de evitamiento, con muchos carriles, ¿acaso no mejoraría el tráfico? Sí.
Si no hubieran los miles de miles de taxis informales, ¿acaso no sería mejor para la ciudad? Por supuesto.
Entonces, si conocemos las soluciones, ¿Por qué no se aplican? Porque cada combi, taxi, es manejado por un ciudadano votante, que no reeligirá a los alcaldes que se atrevan a hacerlo. Así de fácil es la respuesta. Recuerdo que cuando Alberto Andrade iba por la segunda re-elección a la alcaldía de Lima, dijo, inocentemente que retiraría todas las combis y custers para ordenar la ciudad. Resultado, ganó Castañeda. Ahora, Castañeda dice lo mismo, pero él no va a la re-elección, entonces sus palabras son sólo circo para la tribuna.
Bueno, hasta aquí, lo que comento es por todos conocidos y a la vez, ignorado, básicamente, porque el problema sigue vigente. Entonces, ¿qué se debe hacer?

Soluciones:
Ya que el alcalde Castañeda ha promovido una empresa que fabrica los buses para el Metropolitano, entonces, el próximo alcalde de Lima, debería fomentar la creación de al menos 2 empresas más. Con el objetivo de reemplazar todas las combis y custers de Lima. Pero, a diferencia de la desastrosa gestión de la antigua empresa ENATRU S.A., el mantenimiento de los buses, a gas o con biodiesel, debe ser una prioridad. No basta con poner 1000 buses nuevos, como planea el alcalde Castañeda, sino en ofrecer el mantenimiento diario y adecuado para cada uno de ellos. Este es un problema crítico en el Perú, en comparación con los países desarrollados. Somos de comprar o fabricar productos nuevos, pero no en mantenerlos. Y cuando se deterioran, reemplazarlos por nuevos. Así es como se crea el círculo de consumo de cualquier economía moderna. Entonces, no bastan 1000 buses, sino pienso que al menos, 10000 buses son necesarios ahora y otros 10000 para dentro de un año.
No busco con estas ideas, dejar en la calle a los miles de conductores y cobradores de las combis y custers actuales. La solución sería que su vehículo sirva como aval para el autobus nuevo que comprarían para dar el servicio. El resto del pago, sería en muchas cuotas y con un bajo interés. Incluso con beneficios tributarios si es que lo hacen inmediatamente. O sea, fomentar el cambio. Los que no acepten y quieran seguir haciendo lo que les da la gana. serían multados y sancionados. Es decir, la autoridad ejercerá el orden que la sociedad reclama.
Igual esquema se daría con los taxis, pero mediante convenios con empresas automotrices, asegurando una flota de vehículos adecuados para el servicio.
El esquema de la re-capacitación que han tenido los conductores del Metropolitano, tendría que ser obligatorio para todos los conductores de buses de Lima. Eso crearía nuevas instituciones educativas, con nuevas fuentes de trabajo y un perno más para la maquinaria de la economía limeña. Si asumimos que estas ideas deberían ser aplicadas en las otras ciudades del Perú, el cambio y la modernidad llegarían a grandes pasos.
¿El próximo alcalde de Lima se atreverá a solucionar este problema, con algunas o todas las ideas que brindamos? Francamente, pienso que no, porque existen muchos intereses de por medio y poca valentía para tomar al toro por las astas.

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