Publicado originalmente: 22-06-2008
Estamos convencidos que la expresión “moqueguanazo” o “moqueguazo” aparecida como titular de artículos y notas periodísticas en los medios de comunicación, este fin de semana (21-06-2008) es mucho más que un titular de impacto. Nos hace ver, hasta que punto, se encuentra debilitado o en crisis la organización del Estado peruano, frente a los nuevos hechos que surgen en nuestra realidad política y socio económica.
En el gobierno anterior tuvimos el “arequipazo”, motivado por promesas políticas hechas en campaña electoral e incumplida durante la gestión de gobierno.
En ambos casos, el Gobierno apareció en situación disminuida, incapaz de dominar la situación y solucionar el problema presentado.
En el caso del “moqueguanazo”, la magnitud de la violencia ha sido de mayor significación. Resultó tomado como rehén, nada menos que el máximo jefe policial de la Región de la PNP, que comprende tres departamentos, dejando aislada completamente a la denominada Región Tacna, llegando casi al desabastecimiento de víveres y combustibles, es decir, lo fundamental.
Cabe preguntarse si esto, tomó de sorpresa a los gobernantes o era algo que se veía ya venir. La respuesta es que desde el mes de noviembre del 2007, se conocían los hechos que terminaron provocando la paralización de mas de una semana del mes en curso, con la participación masiva de cerca de 5000 personas que, estratégicamente, tomaron el control del único puente que permite el paso de los vehículos que por la carretera Panamericana vienen de Arequipa. Igualmente, tomaron la carretera costanera que une el puerto de Ilo con la ciudad de Tacna.
El motivo esta vez ha sido la distribución del canon minero que produce la explotación de las minas de Toquepala (Tacna) y Cuajone (Moquegua), regida por una legislación cuestionable, cuya inconsistencia o injusticia se ha hecho patente, precisamente, en su aplicación.
¿Qué pasó con el Gobierno que a pesar de conocer la importancia de los hechos para la vida económica de las regiones implicadas, dejó pasar el tiempo sin revisar o corregir la raíz del problema? ¿Acaso, todavía, no se toma conciencia cabal por los organismo competentes del Estado que cosas como éstas no pueden repetirse, porque causan problemas de resultados imprevisibles?
El Poder Ejecutivo tiene capacidad de iniciativa legislativa, por lo que si se trata, como se ha dicho, de una disposición nacida de ley, se presente al Congreso, un proyecto de nueva legislación que corrija los errores o inequidades para que cada región reciba lo justo y de esa manera se cumpla los fines para los que se ha instituido el canon. Al final, todos los distritos moqueguanos han recibido el ofrecimiento de construirles por lo menos una obra.
Cada región donde se explota el mineral, en este caso, sufre un desmedro en su riqueza, que se agota definitivamente, por lo que el canon debe servir para generar el desarrollo de los pueblos afectados y que se asegure la viabilidad tanto en el presente como en el futuro, de las personas que los habitan.
El Gobierno cuenta con los organismos técnicos y políticos que deben estudiar seriamente cada uno de estos problemas, en este caso, desde que se creó el canon y no esperar que se provoquen perjuicios derivados de una legislación deficiente o injusta.
Poco o nada se gana con establecer ahora responsabilidades por no haber utilizado medidas inmediatas de represión contra quienes tomaron rehenes, el puente “Montalvo” y las carreteras. Alguien ha agregado que Chile se habrá dado cuenta ya, de lo vulnerable que es Tacna, al haber quedado aislada con tanta facilidad, lo que ha llevado a los tacneños a reclamar la construcción de otras vías (carretera Tacna-Bolivia, por ejemplo).
Se debe tener en cuenta que otras regiones del país tienen también canon y , en consecuencia, debe existir una legislación nacional que señale las pautas fundamentales tanto para su recaudación como para su distribución y los fines para los que han sido creados, en cada caso; debiendo fiscalizarse cada paso destinado para el efecto.
Solo así, con estudios serios de cada realidad regional y el debido control de su destino podremos aspirar a prevenir situaciones similares a las que han llevado al ahora famoso “moqueguanazo”. Es decir, que este hecho debe servir de punto de partida para planificar algo de lo mucho que debe ser planificado en el Perú.
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