Publicado originalmente: 17-05-2008
El sociólogo del IEP, Martín Tanaka (en un artículo publicado en Peru21) y un periodista del diario El Comercio de Lima, se han referido a una probable agenda para que el actual Gobierno maneje en adelante su gestión. No conozco comentarios que haya despertado esta iniciativa. Al respecto cabría decir que, bien entrados ya los años desde que se fundó la República peruana y pasado algún tiempo en que terminaron las guerras con las que más o menos se definieron las fronteras territoriales, el país siguió como en la Colonia: una Costa poblada por gente descendiente de los españoles y naturales enriquecidos viviendo en ciudades en que la actividad económica principal era el comercio, los servicios del Estado, labores de artesanía y actividad agropecuaria. En el norte, en las grandes haciendas, cultivando productos de exportación, sin mayor valor agregado, y en el centro y sur lleno de pequeñas porciones de terrenos dedicados a la agricultura de pan llevar y escasa ganadería merodeando las ciudades, que durante muchos años no mostraban mayores cambios. La Sierra con las mismas ciudades antiguas, rodeadas también de pequeños valles y ganadería de camélidos. La actividad principal de la región continuaba siendo la minería. En esta región, la pobreza y la miseria eran mayores que en la Costa por el tipo de población, aborigen, que la habitaba. Y de la Selva ni que hablar, allí la República todavía no alcanza a tener suficiente presencia aun en nuestros días.

El Estado desde la época de los gobiernos de Ramón Castilla, empezó a organizarse y a comienzos del s. XX contaba ya, con las principales instituciones que podían permitir dar servicios básicos. Pero, si analizamos la situación del Perú como un país que debía marchar hacia el desarrollo, ahí empezamos a encontrar las mil y una deficiencias que en ningún momento han sido superadas. Según la agenda propuesta por Tanaka: pobreza, educación, y reforma política, la cosa resulta espeluznante.

I
LA POBREZA:

¿Las culturas pre-coloniales, desde las más rudimentarias hasta el Imperio de los Incas conocieron de la pobreza o ésta fue una creación como resultado de la conquista española? La respuesta es que ésta ya existió al momento de la conquista y que se incrementó a consecuencia de la actividad económica fundamental que se desarrolló en dicha etapa de la historia nacional, dado que, según la teoría económica reinante, la actividad privilegiada era la minería. La agricultura, la ganadería, la industria (transformación de materias primas en objetos de uso o consumo) no tuvieron la misma atención. De allí que la situación de la población pobre, lejos de disminuir, se incrementó. España no era un país que apostara por el desarrollo.

La nueva República, que nació concertando una gran deuda pública, que si bien en la época del guano, logró pagarla en parte, nunca la saldó por completo y las guerras intestinas que consumieron los primeros 40 años de su existencia la tuvieron alejada del desarrollo como sí lo hizo Chile, a punto tal de que en la guerra de 1879 nos derrotó y destruyó la incipiente industria que existía. El nuevo siglo (XX) nada significó por la integración de la población peruana; y en cuanto a la política económica peruana (¿existía?) nos llevó cada vez más de la pobreza a la miseria, que actualmente no puede acabar con un caldo de cultivo que podría llevarnos a una situación incontrolable, si nos quedamos conformes con los índices positivos en el nivel macroeconómico, dado que el crecimiento poblacional, en los últimos 50 años, viene agravando la situación, en tal forma que la hace poco a poco incontrolable, y se acentúa en los niveles más bajos de la población nacional.

El país, paradójicamente, se pone a la altura de los países que consumen lo último en tecnología y el consumo de productos en escasos sectores, pero la falta de empleo cada vez es mayor.
Frente a esta situación ¿Qué política vienen aplicando los últimos gobiernos? El asistencialismo, directo e indirecto, pero una política económica que pueda llevarnos al desarrollo, ni siquiera ha sido esbozada por los candidatos a las últimas elecciones presidenciales ni la tiene el actual gobierno, que muy por el contrario, ha priorizado nuevamente la minería y en cierto modo la agroindustria (actividades primarias).

Este punto, el desarrollo industrial, bajo alguna de sus modalidades, debe ser incuestionablemente un punto de agenda, de cualquier gobierno nacional que busque sacarnos de la situación actual. El documento llamado Acuerdo Nacional y los líderes de las agrupaciones políticas existentes nada dicen al respecto. Así la situación no tiene buen futuro.

II
LA EDUCACIÓN:

En los primeros años del s. XX se dio la primera Ley de Educación, pero cometió el mismo error que trae casi toda la legislación nacional: considerar que la población peruana es una sola y homogénea, grave error.

En igual sentido se han dado reformas y contrarreformas en materia educativa, agravándose la situación porque nunca se ha tenido en cuenta otro factor importante e insoslayable: la realidad nacional en su integridad, es decir, los niños del campo, de los villorrios, de las aldeas, de los pueblos más alejados de la sierra y de la selva, los niños de los asentamientos humanos, los de las mismas ciudades, que pertenecen a sectores de niveles económicos diferentes.

Cada ministro de educación, algunos incluso destacados profesores, han querido hacer “su propia reforma educativa” y en la orientación general de la forma educativa, siempre se ha pensado solamente en que todos los niños y jóvenes deben pensar y estudiar solo en función de ingresar a las universidades, en las que se forman profesionales que en la mayoría de los casos la sociedad peruana no necesita, lo que determina que la inversión de tiempo y dinero que hacen tantos los alumnos como las familias, resulta una pérdida. Se ha desdeñado las carreras técnicas y se han formado deficientemente las que sí se requieren. Mucho ha contribuido a esta situación, los prejuicios sociales: si el joven no llego a la universidad es un disminuido social-laboral.

Para corregir esta situación, tiene que cambiar la visión y misión de la Universidad, así como, de las Escuelas e Institutos Superiores y cualquier otro tipo de centros educativos de formación ocupacional, que permita elevar la calidad de los servicios o de la producción de objetos para el mercado, tanto nacional como extranjero. En este aspecto tiene que cambiar también la concepción política del Estado.

III
ORGANIZACIÓN POLÍTICA:

El Perú es uno de los países que ha pretendido cambiar su realidad, mediante la acción de nuevas Constituciones Políticas, casi llegamos a una veintena de ellas (entre Constituciones, Estatutos Constitucionales o Estatutos Revolucionarios dados en cada Golpe de Estado). En el fondo, la Constitución, llamada también la constitución histórica es una sola: República unitaria, democrática con tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial. Las últimas han introducido varios Organismos Constitucionales muchos de ellos modernos, creados en las nuevas constituciones de los países europeos y que resultan útiles para la organización más eficiente y eficaz de un Estado. Pero, lo malo, es que sin experimentar lo suficiente la bondad o ineficacia de cada organismo de aquellos, es decir sin un análisis profundo, se les ha querido o se les quiere eliminar y en ese camino, se consumen muchas horas de debate. Lo acertado sería formar una Comisión amplia que estudie las dos últimas Constituciones, la del 79 y la del 93 (ambas del s. XX) y en base a sus conclusiones, se elabore una nueva que tenga menos artículos que la actual, con menos subterfugios y redactada en un lenguaje claro, apropiado y correcto. Con ello bastaría.

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