Publicado originalmente: 2-03-2008

2. El Proceso Judicial:

¿Cómo hallar la verdad?

Hasta el momento en el proceso que se sigue a Alberto Fujimori ante la Sala Especial de la Corte Suprema, sobre los casos Cantuta y Barrios Altos,vienen declarando ya un crecido número de testigos y seguirá haciéndolo otro tanto. Aun cuando se transmiten las audiencias por TV, no es por la señal abierta y esto hace que al gran público, le lleguen las versiones periodísticas escritas y las noticias que dan por la radio y la TV abierta. Esto complica las cosas, porque de pronto, aparecen dos verdades de uno de los personajes claves, que en este caso viene declarando como testigo; y que, al parecer, durante el tiempo de reclusión y de duración de los procesos que se le siguen, ha aprendido a novelar y siendo de profesión, un especialista en inteligencia militar, viene creando una versión sui generis de los hechos que nunca fue conocida. Podría decirse que la libertad excesiva que la Sala concede a los declarantes, permitiendo inclusive comentarios del acusado, está contribuyendo a que el tema empiece a salirse del camino riguroso del proceso debido. Pero no es solamente la Sala, también lo hace el propio fiscal, los procuradores y los abogados de la parte civil. Es decir, que estamos asistiendo al nacimiento de un género novísimo: una pieza televisiva sin productor o libreto pre-elaborados, en donde cada personaje va haciendo sus propios parlamentos, como un teatro posmodernista, en donde el público queda desconcertado. ¿Cuánto va a durar esta producción en la que no hay un número determinado de personajes ni pautas que van llevando el argumento por vías del conocimiento de reglamentos y decisiones, que cada vez se alejan más del tema central? No sería raro que se terminara de convencer a la opinión publica que aquí se está juzgado no a un hombre presuntamente delincuente, sino a una época histórica, donde se habría dado muchos hechos que terminarían completando el marco de una gesta heroica, salvadora de la vida de terror a la que estaba sometida un pueblo y en donde quienes ingresan a la Sala como sospechosos de conductas delictuosas terminarían siendo héroes a los que habría darles las gracias por los actos que realizaron. Eso es lo que se propone la defensa del acusado. Se están llevando las cosas hacia un final melodramático. Notamos que a esa distorsión empiezan a contribuir los mismos medios de comunicación, porque ninguno analiza los hechos que se van conociendo, sino que los lanzan como acontecimientos que la opinión pública debe consumir para satisfacer sus ansias de conocer novedades. Pensamos que el proceso debe ser rectificado y enrumbarse en la forma que corresponde, la búsqueda de la verdad sin abusar de la verborrea que puede ocasionar un resultado no buscado. Si para eso se insistió tanto en la extradición, poco es lo que se habría ganado. Se quería un juzgamiento, no la base histórico-política de un nuevo partido, en el cual, el acusado resulte su líder fundador, que por haber sido víctima de una persecución sin pruebas, se le premie con una nueva elección presidencial.
Anuncios