Educación vial I

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¿Por qué el Estado no invierte en campañas de educación vial?

¿Cuándo se propaló el último comercial peruano sobre cómo evitar accidentes de tránsito?

Se habla mucho de evitar los accidentes, pero no existe una campaña de educación vial, los peatones van por donde les da la gana y los choferes hacen lo que quieren. ¿Acaso no han habido accidentes generados por los propios polícias? El caos no sólo reina en el transporte, sino en el tránsito en general. ¿Y los responsables? Nunca los hay, hasta que muera alguien conocido. Desde aquí, iniciamos una campaña agresiva de educación vial. Se dice que no hay plata, se dice que “eso todo el mundo sabe”, se dice que “es responsabilidad del Estado”. Si el Estado no existe, entonces habrá que crearlo.

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Recuento de los daños. III

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Los perdedores de las elecciones generales de hoy: Toledo y Castañeda. Eran los punteros y han terminado por las patas de los caballos. Las razones de la caída de Castañeda, las da acertadamente un artículo de El Comercio. No necesito agregar más. Las razones para el debacle toledista, las dió Toledo mismo. En una conferencia de prensa donde repitió el sermón del viernes en el programa Prensa Libre. Y que, irónicamente, es el planteamiento más coherente y estadista que he podido escuchar de Toledo: el voto-queja. Al no existir mecanismos para que la Nación exprese su repudio al sistema político-económico imperante, las elecciones generales constituyen en el momento para desahogarse. “Desarrollo, crecimiento, riqueza”. ¿Dónde están? ¿Acaso los malls representan eso? Los verdaderos ganadores de hoy, no son PPK, ni Humala ni Keiko; sino las clases E, F, G, Z que han dicho: ¡Basta! Otro gran perdedor ha sido el APRA. Que la propia Mercedes Araoz se sorprende, pero en realidad, salta en un pie, por haberse bajado del Titanic, cuando aun estaba a flote. No es un éxito haber superado la valla electoral, eso es un sofisma, un viejo artilugio aprista para maquillar la debacle de su condición. El APRA sin AGP es nada, como ya lo expliqué en un post previo. Estas elecciones han permitido, como fue en el 90, un remezón de la masa dominada a la oligarquía dominante, para que de una vez, se reforme realmente el Estado. ¿Ganará Humala o Fujimori? Creo que eso ya es otro tema, lo importante de hoy es destacar que una de las dos naciones que vive en este territorio ha manifestado su queja y rechazo a un Estado cavernícola que sólo contribuye a beneficiar a pocos y excluir a muchos.

Recuento de los daños. II

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Luis Castañeda:

Sigue cayendo. ¿Por qué? En Peru21 dan varias razones. Agrego un par: Su campaña “Lucho escucha” es acertada, pero muy tarde. Tenía que haberla hecho hace 1 año. A la campaña se llega con propuestas, no con un CV lleno de obras. La gente aplaude sus obras, lo presentan como un ganador, como un “buen pretendiente”, pero lo que se necesita son propuestas. Y él recién las está recibiendo. Entonces, ¿Quién hizo el plan de gobierno? No lo sé. Pero, no me sorprendería que muchas propuestas del plan no tengan similitud con lo que está escuchando. Segundo, su mayor fortaleza, puede ser su mayor debilidad. Si los hospitales de la Solidaridad son tan efectivos, y él promete más, ¿Por qué existe ESSALUD? Es la mayor contradicción del sistema sanitario. Para mí, el asunto es claro: PRIVATIZAR ESSALUD = HOSPITALES DE LA SOLIDARIDAD. Uno de los dos debe existir, el otro, debe eliminarse. ¿Por qué? Porque si existen ambos, significa que uno es para los “cholos y jubilados”, y el otro es para los “emergentes y trabajadores”. Los hospitales de la Solidaridad son una muestra más de la exclusión que fomenta el Estado. ¿Por qué no se atreve Castañeda a proponer la privatización de ESSALUD? Porque allí aparece sus debilidades. La incapacidad de tomar al toro por las astas, lo mismo que ocurrió en la Municipalidad, donde se preocupó de la estética y no, de solucionar los graves problemas de Lima.

Keiko Fujimori:

Su perfil bajo, su pacto de no agresión contra Castañeda, le auguran su pase a la segunda vuelta. Pero, el calvario va por dentro. Ellos saben que no van a ganar, porque el fujimorismo nunca llegó al 30% y eso aun persiste. Y valgan verdades, Fujimori no está capacitada para el cargo, y a diferencia de su padre, que confiaba más en entrar al Congreso que a Palacio, Keiko no puede superarlo como líder, aunque lo intente. Las propuestas radicales, las Ginas y las donaciones extrañas, son una muestra de que Fuerza 2011 no es un partido político y que eso es justamente lo que va mal. Los partidos tradicionales recibieron su castigo en 1990. Y en el 2000, pasaron a la historia, pero los partidos, como instituciones, son necesarios en cualquier pais. Y si Fuerza 2011 sigue compartandose como un simple movimiento de voluntades y ambiciones, no podrá ganar la presidencia. Su plan de gobierno es una clara muestra de ls capacidades innegables de marketing de muchos fujimoristas, pero solo son propuestas continuistas o alejadas de lo que un pais en desarrollo necesita.

Ollanta Humala:

Sigue creciendo. ¿Por qué? Porque la población se da cuenta del circo armado por los que van primero. ¿Podrá pasar a segunda vuelta? No creo. ¿Por qué? Porque la gente también duda de él. Su radicalismo, su marcialidad, su mesianismo cachaco han desaparecido, y eso, ilógicamente, le ha restado adeptos. El 60% del electorado peruano es de centro, pero no porque sean eclépticos, sino porque no saben nada de nada, porque les da igual si sale un neoliberal o un caviar, porque no creen en ninguno, porque existe una apatía política enorme, producto de la ausencia de un sistema de representación adecuado de sus aspiraciones y deseos. En estas elecciones, Humala no será el mal mayor, sino será el lobo vestido de oveja a quien se debe mantener alejado del rebaño.

PPK:

¿Por qué no prende su candidatura, si ya ha hecho todo lo socialmente increible? Porque el electorado no cree en nada. Porque su alianza no demuestra ser la suma de ganadores, sino de los “choteados” en procesos electorales anteriores y que buscan regresar de cualquier forma. Porque el sancochado es rico, pero empacha. Porque él es peruano, pero piensa como gringo, y ese es el gran problema de muchos peruanos de origen extranjero: la incomprensión de cómo funciona, realmente, el Perú. Como funcionario público, sería un privilegio que el Perú lo vuelva a tener, pero como Presidente, es una utopía actualmente.

Alejandro Toledo:

Llego a su techo. Más, no va a crecer. Sin embargo, lo que ha logrado es mucho. Pienso que es la mejor campaña que ha podido encabezar. Se ha rodeado de gente que le ha puesto la pelota lista para que él meta el gol. Su plan de gobierno es perfectible, y en otro blog, lo he criticado. Pero, es un plan de gobierno. Existe, se puede leer y entender. Hay propuestas, discutibles, pero reales. Pienso que esto ha sido la mayor ventaja frente a sus competidores. ¿Ganará? En primera vuelta, lo dudo. Y en la segunda, lo veremos.

Otros:

Los arribistas y emergentes de siempre. Ausentes de vergüenza política, interesados en ser conocidos para aumentar su CVs y que sean aceptados en algún futuro ministerio o entidad pública. Haría bien el JNE en filtrarlos en sus listas congresales, y al final, en que la sociedad los mire con el látigo del desprecio. Si tuvieran dignidad y ética, se deberían retirar; pero, mientras se siga viendo al Estado como la cornucopia del escudo nacional, llena de oro y plata, seguiremos viendo a muchos temerarios políticos.

APRA:

“¡Qué pena me da mirarte cuando te miro…!” El APRA sin Alan García, no es nada. Alan García sin el APRA podría ser el próximo Presidente. Esa es la realidad. El histórico 20%  del electorado aprista se ha diluido entre Castañeda y Fujimori. La disciplina aprista ha pasado a segundo plano. Lo que importa es sobrevivir políticamente, aun, aliándose con su enemigo. ¿Eso es nuevo? Para los jóvenes, sí. Para los que hemos leído un poco de la historia del APRA, es lo mismo de siempre. ¿Será una sorpresa que lleguen sólo al 5%? No. Porque está friamente calculado por el gran jefe. El mayor problema del APRA no es la valla electoral, ni los próximos años, sino si el gran jefe estará en condiciones óptimas de salud para un tercer periodo. Porque al igual que con Victor R. Haya, encontrar un sustituto para el gran jefe, será muy complicado.

Las remuneraciones de los altos funcionarios públicos

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En el Perú se ha creado la costumbre de dar caracter de reservado o secreto a hechos o cosas que por su naturaleza no son tales. Uno de ellos es el relativo a las remuneraciones que perciben los altos funcionarios del Estado, desde el Presidente de la República, Congresistas, Ministros de Estado, etc., a los que se menciona expresamente en el Art. 39 de la Constitución vigente y que según el siguiente Art. 40 deben ser publicados periodicamente en el diario El Peruano.
Es decir que, a tenor de lo dispuesto por la Constitución Política, las remuneraciones (sueldos) de dichos funcionarios del Estado deben ser de conocimiento público. Esta medida tiene por objeto una política saneadora, porque, al conocerse los sueldos de los funcionarios en mención, podrá ser más fácil su fiscalización, tanto por los organismos pertinentes como por la ciudadanía, que es la titular del poder público, es decir “el soberano”.

Los funcionarios del Estado, desde el Presidente de la República, que tiene la más alta jerarquía, hasta los funcionarios de menor rango, desarrollan sus funciones por elección o por delegación; pero el titular sigue siendo el pueblo. En tal virtud, se encuentran al servicio de la Nación y, por consiguiente, lo que perciben como ingresos, por tal función, debe ser del conocimiento público, sin subterfugios de ninguna clase.

Dar a publicidad los sueldos o ingresos mencionados supone, cumplir el mandato de la Carta
Básica que rige la vida del país y es un medio idóneo para combatir la corrupción pública que tanto afecta al Perú desde antes de su nacimiento como República; es decir, que tiene rancia estirpe.

Tal medida debe tomarse de inmediato, porque resulta inconcebible que no se conozca, por ejemplo, cuánto gana el Presidente de la República y es del dominio público lo que se mencionaba como ingreso del penúltimo Presidente, y los signos exteriores de riqueza de que hacía gala (gastos privados, familiares, etc.)

Tampoco es dable ni menos aceptable, que los altos funcionarios de un Estado que sufre inveterada crisis económica, sean los que perciben los ingresos más elevados entre los trabajadores del país, más que, inclusive, funcionarios de grandes empresas privadas transnacionales, que sí producen cuantiosas ganancias en beneficio de sus empleadores.
Debe terminar la injusta situación consistente en que un empleador pobre tenga que endeudarse día a día para pagar los sueldos de funcionarios que poco o nada hacen para remontar la crisis económica, cada vez más agobiante, que afecta a su empleador.

Es el momento más propicio para efectuar las correcciones necesarias, que hagan efectivo el conocimiento público de los ingresos de los altos funcionarios del Estado, conforme al referido Art. 40 de la Constitución de 1993.

¡Sí, juro! ¡No, juro!

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Publicado originalmente: 01-05-2007

En los últimos días hemos visto, a través de la TV, distintas ceremonias de juramentación de cargos públicos, tanto de Congresistas, primero, como del nuevo Presidente de la República y luego de los Ministros de Estado. La Constitución Política del Perú y la Ley establecen que los cargos en mención requieren, antes de asumirlos, prestar juramento para su desempeño. En efecto, todos estos altos funcionarios del Estado fueron convocados, en su momento, y en el lugar respectivo para cumplir con ese requisito. ¿Pero, qué sucedió? Resultó que al momento de responder a la fórmula del juramento, que se hace a modo de pregunta y que debe ser contestada con un SÍ, claro e indubitable, la mayoría de los Congresistas, lejos de pronunciar su aceptación y compromiso, que significa el SÍ, hicieron diversas invocaciones, todas ellas completamente desvinculadas a la naturaleza del cargo que van a desempeñar; y, lo que es peor todavía, en ningún momento respetaron la obligación de expresar que asumían, sin excusas el fiel cumplimiento del desempeño de la función respectiva.

¿Qué contestaron cuando se les hizo la pregunta en mención? Algunos dijeron: Por mi pueblo, por mi esposa o por mi club deportivo: SI JURO.

Bueno, tal modo de practicar el juramento no es correcto. El SI JURO tenía que ser la primera respuesta a la pregunta que le hacía el funcionario correspondiente y luego el juramentado podía agregar por qué otro motivo, que seguramente era muy valioso, también se comprometía. O, podían haber expresado lo siguiente: TAMBIEN, POR TAL RAZON, SI JURO.

Pero, como no se observó la formula, que rigurosamente debe ser cumplida, resultan nulos los juramentos prestados por todos aquellos que incurrieron en la irregularidad señalada. Existen las grabaciones, con imagen y sonido, que podría ser invocadas para la declaración de las correspondientes nulidades. ¿Qué pasó? ¿Nadie dió las indicaciones previas para el efecto? ¡ Qué tal descuido con algo tan serio ! Deben tomarse medidas para que esto no se haga costumbre.

Moquegua histórica: Su arquitectura y su gente

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Publicado originalmente: 01-05-2007

Una ciudad se define por su gente, territorio, clima, su pasado y presente, etc., pero, sobre todo, resulta diferente a otras por las características especiales que tiene su arquitectura, ya sea porque siempre tuvo un diseño singular o porque se trata de algo moderno y distinto. En el caso de Moquegua, situada en el extremo sur del Perú, a poco más de cien kilómetros del mar y en las faldas de la cordillera de Los Andes, con un clima cálido permanente, bajo índice de humedad y un excepcional ambiente apacible, su característica arquitectónica por siglos ha sido la de responder a un trazo propio de ciudad española, edificada en medio de restos arqueológicos de antiguas culturas locales pre-incas, con casas y casonas hechas de adobe, portadas de piedra, puertas de madera con aldabones de bronce y techos de mojinete, algunos con “V” invertida y otros como “V” invertida-trunca, casas simples, en su mayoria, salvo algunos muy notables solares con muebles que testimoniaban un pasado de comodidad económica provinciana, con objetos traídos de Europa en época lejana de relativo esplendor.

Si bien, a lo largo de la historia, Moquegua sufrió muchos terremotos, al igual de su vecina Arequipa, una y otra supieron levantarse de sus escombros, utilizando los mismos materiales de construcción, es decir, en el caso de Moquegua, el adobe tradicional, piedra sillar para las portadas, caña con amarras de cuero, sobre maderas (lumas, maderas fuertes y resistentes a la polilla, traídas de Bolivia) y una torta de barro encima. Estas casas, en muchos casos tuvieron dos pisos con balcones y rejas de fierro, llenos de adornos. Después de cada terremoto venía una corta etapa de limpieza de escombros y reconstrucción con igual diseño y sin mayores cambios; por lo menos esto fue así hasta finalizar la década del cuarenta, del siglo pasado. A partir de los siguientes cincuenta años, las construcciones empezaron a sufrir cambios, primero fue el cemento, el yeso, luego el ladrillo y otros materiales modernos que empezaron a utilizarse no sólo en las construcciones nuevas sino, también, en las ampliaciones o reconstrucciones de las antiguas. Maestros de obra venidos de fuera cambiaron las costumbres de los locales. Especialmente, fueron modificando fachadas y techos, primero; luego hicieron construcciones semejantes a las que también invadieron otras ciudades del Perú, que asemejan cajones cuadrados o rectangulares, con ventanas sin ningún atractivo, a diferencia de las que existieron antes, que tenían rejas ornamentales y portezuelas para coquetas y fisgones. Todo eso fue desapareciendo, paulatinamente, y el centro histórico de Moquegua empezó a perder la típica característica de rancia ciudad colonial-republicana decimonónica y empezó a presentar verdaderos lunares arquitectónicos, de mal gusto que la afeaban, aunque sus propietarios sostuvieran que eran más funcionales y a tono con los nuevos tiempos.

Por otro lado, Moquegua sufrió emigraciones en diversas épocas, sobre todo la que se produjo después de la invasión chilena, durante la guerra (1880 a 1883), que trajo tantos males, por la destrucción de los viñedos y bodegas donde se fabricaban vinos y piscos de gran fama en el sur del Perú, Bolivia y el norte de Argentina, aparte de los saqueos que también afectaron duramente el patrimonio de las familias moqueguanas. Otra emigración sucedió con la peste de “Grippe”, así con doble “pp” como lo señala el historiador moqueguano Ismael Pinto, hecho que se produjo en las primeras décadas del siglo XX. Pero, éstas no fueron las únicas salidas de habitantes que sufrió la ciudad, porque en la época del Presidente Leguía, también familias enteras dejaron Moquegua y, por muchos años, cada mes de enero, jóvenes que habían terminado sus estudios secundarios emigraban a distintos lugares, inclusive al extranjero, en busca de Universidades o Institutos Superiores, civiles o militares, que no los había en Moquegua. Muchos, no volvieron jamás.

Moquegua, entonces, se volvió una ciudad que existía más en el recuerdo de los moqueguanos, en el ostracismo, que la conmemoraban cada 25 de noviembre, al recordar el aniversario de su fundación española. Físicamente, Moquegua fue sufriendo irremediables cambios, porque sus nuevos habitantes no le tenían el apego que dan las tradiciones de un pueblo cuyos habitantes se transmiten las costumbres y vivencias, en tanto que los de la nueva población, por propia dinámica tendrían nuevas experiencias o simplemente se prolongaron las que habían traído de los pueblos de origen.

De allí que, al volver a su ciudad, un antiguo moqueguano se encontraba con cambios notorios y notables, verdaderas transformaciones que habían desfigurado a la ciudad, sobre todo en su centro histórico y porque, además, de los cambios no se había efectuado siquiera el más mínimo mantenimiento. Era ya una ciudad vieja, al borde de la destrucción. En tales condiciones la encontró el último y feroz sismo del mes de junio del año en curso. La ciudad debilitada, descuidada y casi moribunda, no pudo resistir la fuerza del fenómeno y se vino abajo. Las pequeñas historias de amistades y familias, sus antiguas y casi olvidadas costumbres, los chismes y “rajes”, la confirmación mediante sobrenombres y tantos otros recuerdos han perdido los espacios donde se forjaron.

Y, ahora, viene lo más drámatico, la reconstrucción. ¿Será posible? ¿Existirá la necesaria toma de conciencia que se requiere de modo imprescindible para llevar adelante una tarea no solamente onerosa sino de verdadero sacrificio de intereses, que para emprenderla demanda de un verdadero amor a la tierra y culto a su pasado? Sólo Dios sabe si será posible. Hagamos todo para lo que sea.

Pasto Grande: La Guerra del Agua

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Publicado originalmente: 01-05-2007

La Región Moquegua durante muchas décadas pasó una verdadera via crucis para lograr se hiciera realidad el Proyecto Pasto Grande, que le permite mejorar el riego de sus valles, proveer de agua potable a sus ciudades e iniciar nuevas tierras, en un lugar de la costa del Perú, donde se necesita incrementar la agricultura a la máxima potencia.

El agua, viene a constituir en la actualidad el recurso natural de mayor valor para la Región Moquegua, porque su agricultura desde hace más de 10,000 años es la única actividad económica perdurable, que hace posible vivir en esa zona. La tierra del pisco, los dulces y las frutas de sabor singular e incomparable, no puede ni debe sufrir lo que sería la catástrofe más grande después de la Guerra del Pacífico, en que fueron destruidos sus viñedos, bodegas y saqueada varias veces su ciudad capital.

Cuando el Proyecto Pasto Grande necesitaba de la ayuda de los políticos, inversionistas y del gobierno nacional, nadie, ni sus vecinos que ahora pretenden aprovecharlo, se interesaron en el mismo. Tuvieron que ser solo los moqueguanos, generación tras generación, los que luchando día a día, lograron arrancar la decisión de llevarlo adelante, a los gobiernos de las últimas décadas. Pero ahora, que ya se obtuvo el agua, surge la codicia, principalmente de los arequipeños del valle de Tambo, que pretenden despojar a Moquegua, dicen que temporalmente, de una parte importante del recurso hídrico, atentando gravemente contra la vida, la salud y el desarrollo de los habitantes de la Región Moquegua.

Tanto los valles interiores como los de la zona costera, las ciudades y el puerto de Ilo, por donde debe realizarse la entrada y salida de productos del comercio internacional, se verían seriamente perjudicados con el despojo inaceptable que se pretende concretar.

Y es peor aun, que esto suceda en los días previos al aniversario de la ciudad de Moquegua, en cuya fecha central (25 de noviembre) el gobierno nacional había determinado transferir el Proyecto Pasto Grande al gobierno regional. ¡ Qué tal sarcasmo !

Por eso, los habitantes de Moquegua se encuentran en diaria y generalizada protesta, por eso, también, debe manifestarse la solidaridad y escucharse la protesta enérgica de los moqueguanos que residen en la capital de la República, suspendiendo en este año toda celebración en Lima por el aniversario fundacional. Moquegua está luchando por su viabilidad futura, por su actual subsistencia y por su desarrollo como Región. Será muy díficil para la zona asegurar la vida de sus habitantes si no cuentan con el agua de Pasto Grande en su volumen actual.

En ningun momento debe olvidarse que la explotación de los yacimientos mineros no le han dado a Moquegua importantes beneficios y casi todo el provecho ha sido para el resto del país y que la pesca en Ilo ha tenido la misma suerte.

Por ello, defender Pasto Grande para Moquegua resulta de importancia vital y todo buen moqueguano debe hacerlo.

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